jueves, 12 de abril de 2012

Retorno a los buenos 80s

Bueno, pues es un hecho, vamos a retornar durante un tiempo a los viejos tiempos, de la mano de nuestro querido compañero Varo, el cual nos va a dirigir, modificada por su propia mano, el clásico del D&D La Ciudad Perdida, que fue el primer módulo oficial al que yo jugue alla por 1986. Madre, que tiempos, cuando nos colabamos durante el comedor dentro del colegio (mientras todos los demás escapaban a fuera, nosotros buscabamos la tranquilidad del interior :), para jugar durante 1 o 2 horas tirando dados (que al principio teniamos que hacer nosotros mismos con papel, regla y pegamento). La de veces que nos mataron a todos y tuvimos que empezar de nuevo, eso si, con algo más de conocimiento de lo que nos esperaba :D Y es que teniamos 11-12 años y estabamos aprendiendo eso del Rol por nuestro propio pie. Modo Abuelo Cebolleta OFF.
Bueno, al tema. Esta vez, en vez de jugar al D&D Básico Caja Roja, vamos a jugarlo con el AD&D 2ª Edición, que es la que estuvimos jugando hasta el 2000, y con la versión antigua con la que nos sentimos más a gusto. Regresamos al mundo del Thac0, la experiencia desompensada de las clases, las tiradas de características sin bonos, pero un mundo más sencillo, en donde creo que prima más la interpretación de los jugadores que el personaje que se haya hecho y las habilidades que tenga. Un lugar en donde no todos los límites están trazados, y que deja más espacio a la improvisación, esa vieja compañera que tan buenos ratos nos ha dejado. 
Y por si fuera poco, lo haremos dentro del mundo de Greyhawk, mi viejo amigo, que familiares me suenan todos tus heroes y dioses, todos tus misterios. Será un placer volver a verte.
Bueno, pues eso, en cuanto acabe la próxima sesión de Pathfinder (dios, como me está costando prepararme todos los encuentros en las ruinas), Varo toma el cetro de poder, el mando.

Y, para que se sepa toda la verdad, estos son los enlaces musicales que Varo nos ha ido mandando para que nos fueramos poniendo en plan 80s:



Campaña Mierani V Parte 1


Habían capturado con vida a un explorador y al jefe de la expedición, un enorme hobgoblin de cráneo rasurado y cubierto de tatuajes. Les despojaron de sus armas y armaduras, y viendo que no los necesitaban a ambos, le cortaron el cuello al pobre explorador. Se alejaron del lugar cargando entre varios con el enorme hobgoblin inconsciente, temiendo que los suyos regresaran en busca de su líder. Cuando se alejaron unas horas, descansaron en el lecho seco de un arroyo.
Ya descansados, continuaron su retorno a Hoja Llorosa, y al anochecer el prisionero recobró la conciencia. Viéndose rodeado, les hizo una proposición. Les diría todo lo que sabía sobre el destino de los drows si le dejaban morir con honor, combatiendo con un arma en su mano. Naergoth, el tiefling, aceptó. Entonces el hobgoblin, llamado Griñak, les contó que había escuchado a los dos drows supervivientes hablar de un sitio llamado Muriathasan, Los Cuernos del Diablo. En Dol-Brondur habían encontrado unos extraños libros hechos con páginas de platino, y al parecer tenían prisa por llevárselos a sus superiores. Un día después de salir de la pirámide de Dol-Brondur, ordenaron a los hobgoblins seguir hasta las colinas del sur, mientras ellos partían hacia el oeste. Habiendo cumplido su promesa, Naergoth curó al hobgoblin lo suficiente para poder incorporarse, le entrego su mangual, y sin esperar apenas, le atravesó el pecho con su filo, mientras la última palabra del hobgoblin se derramaba por su boca “cobardeeeeee”.
Muerto el prisionero, continuaron lo más rápido posible hacia Hoja Llorosa, a donde llegaron dos días después, y sin perder tiempo reportaron todo lo que habían descubierto a Evianna y Kaerishiel. El Maestro Koras fue informado de la nueva información, y empezó a investigar en su vasta biblioteca con la ayuda de sus espíritus buscadores. Esa misma noche se convocó una reunión de emergencia.