miércoles, 17 de agosto de 2011

Campaña Mierani IV Parte 2

Al regresar a Arunthvereinth, recibieron nuevas de los exploradores enviados a Dol-Brondur. Al parecer, el comando Drow-Hobgoblin se había marchado hacía un par de días de las ruinas, al parecer siguiendo una ruta hacia el sur-oeste, que de seguir, cruzaría entre las poblaciones de Arunthvereinth y Pradeleinth. Dada la ventaja que llevaban, no era muy factible que los exploradores pudieran alcanzar al comando. Por todo ellos, Eviana solicitó la ayuda de Kildaren para que comandara a uno de los grupos de jóvenes exploradores en el rastreo del comando enemigo. Kildaren dudo al principio, soportando sobre su alma la perdida de los dos novatos que habían sido sacrificados sobre la pirámide de Dol-Brondur, pero en su interior sabía que los jóvenes exploradores tenían más posibilidades de sobrevivir con él. Iliana se apuntó a la cacería sin pensárselo dos veces, pero Naergoth parecía mostrarse reticente a aventurarse tras los drows. Hablando con Iliana, la confesó que temía volver a ser capturado por estos. Iliana le hizo ver que escondiéndose no conseguiría una mayor seguridad, ya que estaban envueltos en una guerra contra los oscuros, y solo ganándola podría evitar el peligro a la esclavitud, no solo de ellos, sino de todos los habitantes del bosque, muchos de los cuales le habían dado cobijo cuando consiguió escapar de las profundidades, a pesar de su extraña y peligrosa apariencia. ¿No les debía algo a esas personas que le habían dado un nuevo hogar? ¿No debía tragarse sus miedos y levantarse para ser el brazo defensor que empuñara la espada de la libertad? Al final el tiefling se decidió a acompañar a la expedición. Irían además acompañados por cinco jóvenes exploradores elfos.

Tardaron un par de días en dar con el rastro de los hobgoblins, y comenzó una carrera desesperada para alcanzarlos antes de que llegaran al linde del bosque y se introdujeran en las tierras de los humanoides, en donde contarían con la ventaja del terreno. Al quinto día, casi al caer la noche, alcanzaron al comando hobgoblin, el cual había acampado en unas ruinas sobre una colina. La bruja exploró oculta gracias a su magia, recabando información sobre las defensas y el número de enemigos. Comprobó que los hobgoblins contaban con un par de extrañas criaturas parecidas a perros pero con ciertos rasgos ratunos. Lo que no vio fue rastro alguno de los drows. El grupo decidió acampar y atacar antes del amanecer, pero al poco de establecer el campamento a unos cientos de metros, escucharon ladridos y un cierto movimiento, y al acercarse comprobaron que un par de exploradores hobgoblins habían abandonado las ruinas acompañados por los extraños perros, al parecer revisando las cercanías mientras el grueso de su grupo se preparaba para partir. Entonces los aventureros cayeron en la cuenta de que al ser criaturas de hábitos nocturnos y poseer buena vista en la oscuridad, preferían viajar arropados por las sombras que a la luz del día. Ellos estaban agotados tras la dura jornada de marcha, mientras que los hobgoblins estaban frescos tras su descanso diario, pero aun así decidieron enfrentarse a ellos. Acabaron rápidamente con el explorador y su perro, pero no antes de que el resto del contingente se percatase de su agresión. Varios exploradores hobgoblins tomaron posiciones en la cima de la colina, cubiertos por muros bajos, mientras el resto descendía por el lado contrario. Comenzó una lluvia de flechas en ambos sentidos, pero la precisión y habilidad de los elfos en estas lides no tiene rival, y finalmente los pocos supervivientes hobgoblins tuvieron que retirarse tras los pasos de sus compañeros. El grupo de aventureros no tuvo más remedio que acampar en las ruinas, ya que tres de los jóvenes habían quedado inconscientes a causa del veneno con el que los hobgoblins habían empapado sus flechas, y a que se encontraban agotados tras la persecución y la lucha.


Al día siguiente comenzó de nuevo la cacería, cada jornada tratando de reducir la distancia con el comando enemigo, tratando de no perder el rastro ni el ritmo. Cada noche caían agotados por el esfuerzo, desesperados por trabar combate antes de llegar al final del bosque. Finalmente, cuatro noches después del primer combate, lograron alcanzar al contingente enemigo antes de que levantara el campamento. Kildaren se situó en un lateral del valle en el que acampaban, y el cual desembocaba ya en las llanuras fuera del bosque, para tratar de alcanzar al enorme hobgoblin que parecía el líder de su grupo. El resto de exploradores comenzaron a atacar con sus arcos. Los hobgoblins comenzaron su huida desesperada del bosque, con sus exploradores cubriéndoles las espaldas. Una lluvia de flechas caía sobre el líder, protegido por una coraza de bronce y un pesado escudo, debilitándole lentamente. Parecía que iba a escapar gracias a su pesada armadura, pero en el último momento una lejana flecha de Kildaren consiguió perforarle la pantorrilla y cayó al suelo inconsciente de agotamiento y dolor. El grupo había acabado con casi todos los exploradores enemigos, y capturado a uno de ellos y al lider. Ahora la pregunta pendiente es ¿donde están los dos drow que habían visto comandar dicho comando en las ruinas de Dol-Brondur?